El Asesinato de Kennedy

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La investigación de Jim Garrison

   Cuando se produjo el atentado contra John F.Kennedy en Noviembre de 1.963, Jim Garrison era el Fiscal de Distrito de Nueva Orleans, Lousiana.

    Poco después de producirse la detención de Oswald comenzaron a emitirse por la televisión y la radio informaciones sobre su pasado, el cual incluía a la sureña ciudad de Nueva Orleans en varias referencias: Oswald había nacido allí veinticuatro años antes y Oswald había estado trabajando allí durante tres meses en el verano de 1.963, el verano anterior al asesinato. Garrison pensó que su oficina debía investigar las posibles conexiones de Oswald en su ciudad, principalmente para cubrirse las espaldas si el FBI se interesaba por el asunto, y el mismo sábado 23 de Noviembre se puso manos a la obra, encargando a varios de sus ayudantes que recabaran información sobre el paso de Oswald por Nueva Orleans.

    El lunes veinticinco mientras analizaban en el despacho de la fiscalía los resultados de sus investigaciones, descubrieron que el presunto asesino habia sido visto en repetidas ocasiones durante el verano con un hombre llamado David Ferrie. Ferrie era un tipo raro, que sufría una enfermedad que hacía que se le cayera el pelo de todo el cuerpo, por lo que llevaba unas grotescas cejas pintadas y un extrafalario peluquín rojizo que le daban un aspecto un tanto ridículo. Pero realmente Ferrie era alguien muy a tener en cuenta. Había sido piloto de la Eastern Airlines, aunque fue despedido por un incidente homosexual. Realmente era un piloto muy bueno. Se decia que era capaz de aterrizar y despegar en cualquier pista por pequeña que esta fuera. Tenía un alto coeficiente intelectual, habia estudiado derecho, medicina, filosofía, teología,... era un experto manejando armas de fuego y se rumoreaba que realizaba trabajos para la "agencia" (CIA).

    Un investigador de la oficina de Garrison llegó con una información referente a que Ferrie había realizado un precipitado viaje a Texas justo el dia del asesinato del presidente Kennedy. Ante esto, Garrison llamó a Ferrie a su despacho para realizarle algunas preguntas sobre su viaje a Texas. Comoquiera que las respuestas de Ferrie no satisfacieron a Garrison, éste ordenó que Ferrie fuese detenido por el FBI para proceder a un más detallado interrogatorio. El FBI declaró, tras interrogar a Ferrie, que no habían encontrado nada sospechoso en él y le dejaron marchar. Garrison apoyó la decisión del FBI y decidió dejar la investigación del caso.

    Tres años más tarde, en 1966, Garrison mantuvo una conversación informal con el Senador estadounidense Russel Long en la que éste le mostraba sus dudas respecto a como había sido resuelto el asunto del asesinato del presidente por la Comisión Warren. Garrison quedó perplejo pues él, al igual que todos los norteamericanos, había creido a pies juntillas la versión ofrecida por la Comisión Warren de que Lee H. Oswald, actuando en solitario, había asesinado a JFK. Motivado por estas dudas encargó los voluminosos veintiseis tomos del informe más las audiencias y se sumergió durante semanas en el estudio del texto. Lo que encontró le desconcertó aún más: los testimonios de los testigos habían sido descartados selectivamente, habían desaparecido pruebas, otras eran circunstanciales, no se había profundizado sobre determinadas pistas, no había un índice por el que buscar... demasiadas cosas mal hechas para una investigación del prestigio de la Comisión Warren.

    Una de las cosas que más le llamó la atención fué la declaración de un Coronel de los Marines que decía que Oswald había realizado un mal examen de ruso. ¿Examen de ruso?. Garrison, en sus muchos años en el ejército y en la Guardia Nacional nunca había visto a un soldado raso pasar un examen de ruso. Esto le causó una profunda curiosidad y decidió volver a poner manos a la obra e investigar, ahora con la perspectiva del tiempo, lo que habían comenzado tres años antes.

    El primer paso fué dirigirse a la calle Camp 544, dirección en la que Oswald trabajó durante el verano del 63. Esta dirección aparecía en uno de los panfletos del comité "Juego Limpio para Cuba" que Oswald había estado repartiendo en Nueva Orleans. Para su sorpresa, el número 544 Camp Street era el mismo edificio que el 531 de la calle Lafayette, ya que hacía esquina. ¿Y quien había en el 531 Lafayette en 1963? Alli estaba la oficina de detectives de Guy F. Banister, ex-agente del FBI, miembro de la John Birch Society, los Minutemen, fundador de asociaciones anti-castristas y conocido ultra-derechista de Nueva Orleans. Garrison se preguntó porqué Oswald habría elegido como cuartel general para la distribución de sus panfletos comunistas el mismo edificio desde el que se controlaba a los cubanos anticastristas que tramaban una nueva invasión de la isla para derrocar a Castro. Un poco más abajo de la esquina de Camp y Lafayette se encontraban las oficinas de la ONI (Oficina Naval de Inteligencia), la CIA y el FBI. Un lugar un poco extraño para que un marxista se ponga a desarrollar su actividad propagandistica.

    Con Guy F. Banister había trabajado durante 10 años un hombre llamado Jack Martin, un detective privado con problemas de alcohol al que Banister había proporcionado un trabajo en su agencia de detectives debido a su amistad. Martin declaró que el 22 de Noviembre de 1963 él y Banister habían estado bebiendo desde que se anunció la muerte de Kennedy hasta bien entrada la tarde. De regreso a la oficina habían discutido y Banister le propinó una paliza a Martin con la culata de su Magnum que casi le envía a la morgue. Martin declaró a Garrison que durante el verano del 63 habían desfilado por el 531 de Lafayette multitud de cubanos, todos vestidos como militares, y armas de todo tipo. Al parecer iban destinadas a una operación que Banister manejaba y que estaba relacionada con una futura invasión de Cuba. También declaró que uno de los más asiduos en esas reuniones era David Ferrie. Garrison recordó inmediatamente el incidente de tres años antes con Ferrie y se dió cuenta de que había encontrado un punto de conexión entre las dos historias.

    Otro de los aspectos que vinculaba a la ciudad de Nueva Orleans con el asesinato apuntaba a un abogado de la ciudad llamado Dean Andrews. Andrews había asesorado a Oswald durante el verano del 63 en ciertos asuntos relacionados con la ciudadania de su esposa, Marina, a petición de alguien llamado Clay Bertrand. Más tarde Andrews declaró a la Comisión Warren que en la noche del 22 de Noviembre del 63 Bertrand le había telefoneado para que acudiese a Dallas a defender a Lee H. Oswald, el cual había comparecido en una rueda de prensa reclamando asistencia legal. Andrews dijo no conocer personalmente al tal ertrand. Sólo sabía que este hombre de vez en cuando le llamaba y le daba casos.

    Como Garrison era amigo desde hacía tiempo de Andrews, le interrogó informalmente sobre la identidad de Bertrand, pero Andrews se negó a contestarle. Fue entonces cuando Garrison se decidió a "peinar" la ciudad hasta encontrar a Clay Bertrand. Tres semanas después consiguieron un testimonio que identificaba a Clay Bertrand, y para su sorpresa, resulto que Bertrand era el alias de Clay Shaw, un conocido y respetado hombre de negocios de Nueva Orleans, director del Centro Mundial Comercial.

    Indagando sobre Cláy Shaw/Bertrand supieron que él y otro hombre llamado David Ferrie eran buenos amigos y constantemente se les veía juntos. ¿Otra vez Ferrie? Si, parecía estar presente en cada aspecto de la investigación. Se descubrió además que Ferrie y Oswald se habían conocido años antes, cuando Oswald siendo un adolescente se había enrolado en las filas de la Patrulla Aérea Civil, de la cual Ferrie era el líder y organizador.

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    Empezaban a tomar forma una serie de incongruencias que llamaban poderosamente la atención de Garrison: por un lado teníamos al inútil Oswald que no ha sido capaz de hacer nada bien en la vida, ni siquiera mantener su familia unida y que es un marxista convencido capaz de desertar a la Union Soviética, volver y asesinar al Presidente de EE.UU. sólo por destacar, y por otro lado a un joven ex-marine con conexiones con personajes vinculados a los servicios de inteligencia, que se examina de ruso en el ejército y es destinado a una base de alta tecnología en Japón desde la que parten los aviones espía U2 que fotografían el suelo soviético, desaparece en la Unión soviética durante tres años sin escribir siquiera a su madre y después regresa a EE.UU. sin problemas, encuentra trabajo en una empresa que realiza mapas para el ministerio de defensa y comienza a relacionarse en Dallas con personas de la aristrocracia rusa e inmigrantes rusos que ideológicamente están, en palabras del propio Garrison, más a la derecha que el Zar Nicolás, viaja a Nueva Orleans y crea una asociación para el juego limpio hacia Cuba (aparentemente sin dinero, pues él no disponía personalmente de ni un centavo y sin embargo contrataba a muchachos que le ayudaban a repartir los panfletos y a los que pagaba puntualmente al contado) en el mismo edificio desde el que personas con conexiones con la comunidad de inteligencia traman invasiones de la isla para derrocar al dictador Castro. ¿Cual es el Oswald auténtico?.

    La investigación de Garrison sufre un duro revés cuando, debido a filtraciones prematuras e inevitables (al hablar con ciertos testigos estos a su vez hablan con terceras personas), la prensa se entera de lo que el Fiscal de Distrito se trae entre manos. Estalla un escándalo en el que le acusan de malgastar los fondos de la Fiscalía en investigaciones sin sentido y además deja de contar con el factor sorpresa tan importante en cualquier investigación. David Ferrie se aterroriza ante los titulares de los periódicos y comienza a desmoronarse. Habla con los hombres de Garrison y les dice que su vida ya no vale nada, que es hombre muerto. Los ayudantes de Garrison le prometen protección si declara lo que sabe, pero Ferrie aparece muerto unos días después en su apartamento, aparentemente por una ambolia aunque se encuentran dos notas de suicidio sin firmar y varios frascos de pastillas vacios junto al cadáver.

    Con la muerte de Ferrie, Garrison pierde la reina de su partida de ajedrez, y debe replantearse su estrategia para continuar. Vuelca sus esfuerzos en encontrar testimonios que vincúlen a Ferrie con Shaw, a Shaw con Oswald, a Oswald con Ferrie, Banister y los cubanos anti-castristas,... En la pequeña población de Clinton encuentran numerosos testigos que vieron a Oswald acudir a este pueblecito en un lujoso coche junto a dos hombres (los cuales fueron descritos como Shaw y Ferrie) sólamente para inscribirse como votante en 1963. Indagando sobre esta pista descubrieron que Oswald habia presentado una solicitud de trabajo en el Hospital Mental de Clinton. Le habían recomendado que se inscribiera como votante en esa población para que le fuese más fácil obtener el empleo. A todo el mundo en el pueblo le habían llamado la atención los tres forasteros, especialmente el hombre de las cejas extrañas y el del pelo blanco y porte aristocrático. De esta pista obtuvieron varios testigos importantes que vinculaban a Shaw, Oswald y Ferrie, pero ni todos ellos juntos podían sumar un testimonio de la importancia del que hubiese prestado el propio Ferrie.

    Garrison tenía un testigo de excepción: Perry Russo. Russo afirmaba haber estado presente en una reunión en la que se encontraban Bertrand (Shaw), Ferrie y un tal Leon al que Russo identificaba inequívocamente como Oswald. Además, según Russo,  en aquella reunión había una serie de cubanos anticastristas y durante la noche, Ferrie bajo los efectos del alcohol, alardeaba de que iban a asesinar a Kennedy. Los cubanos se pusieron a especular sobre las posibilidades que tendrían y describieron con detalle un plan para llevar a cabo el atentado. Russo, dada la importancia de su afirmación, fue sometido incluso a sesiones de hipnosis en las que corroboró su declaración. Con este testigo clave, Garrison procedió a la detención de Shaw bajo el cargo de conspiración para asesinar al presidente Kennedy el 1 de Marzo de 1967.

    A las voces que atacaban a Garrison por el asunto de los gastos de la oficina de la fiscalía se unen a hora otras que claman contra la injusticia que es acusar a un eminente miembro de la sociedad de Nueva Orleans con vagas pistas e inconsistentes pruebas. La presión de los medios de comunicación es grande sobre Garrison durante los dos años que dura la instrucción del sumario contra Shaw. Garrison incluso llega a denunciar que su oficina había sido "pinchada" con micrófonos, que habían desaparecido documentos de sus archivos y que varios de sus colaboradores habían resultado ser saboteadores que habían maniplulado pruebas y documentos.

    El juicio contra Shaw se inicia el 29 de Enero de 1969. La estrategia de Garrison se basaba en a) demostrar que un personaje llamado Clay Bertrand había estado intimamente relacionado con la CIA, con Oswald y con el asesinato de Kennedy, amén de varios grupos de conspiradores y b) demostrar que Clay Bertrand era realmente Clay Shaw. Shaw negó bajo juramento pertenecer a la CIA, haber conocido a David Ferrie o a Lee H. Oswald y por supuesto haber conspirado para asesinar a Kennedy. Después desfiló la legion de testigos de Garrison, pero la defensa fue deshaciendo sus testimonios uno por uno. Acertó en lo primero pero falló en lo segundo. El jurado reconoció que existían abundantes pruebas de que el Presidente Kennedy había sido asesinado como consecuencia de una conspiración, pero fallaron a favor de Shaw afirmando que no se había demostrado que Shaw fuera Bertrand y, por lo tanto, estuviese implicado.

    Aunque Garrison perdió el juicio contra Shaw, realmente obtuvo una importante victoria al conseguir que un jurado dudara de las conclusiones de la Comisión Warren, con lo que logró convulsionar a la opinión pública norteamericana. Además, las sospechas de que Clay Shaw había estado contratado por la CIA durante un largo tiempo se vieron confirmadas años después (cuando ya no valían para convencer al jurado) por el ex-director de la CIA Richard Helms, el cual, en un juicio bajo juramento declaró que Clay Shaw había estado relacionado con la agencia, y que era normal que si se le preguntaba a algún agente de la "agencia" sobre si pertenecía a ésta o no, tenía instrucciones para mentir incluso bajo juramento.

    De todas maneras, gracias a la investigación de Garrison (sin duda la más importante hasta la fecha) hemos sabido muchas cosas que no conoceríamos merced al informe de la Comisión Warren, como la conexión de Oswald y Banister en el 544 de Camp Street en  Nueva Orleans, algo que ni siquiera fue investigado por la Comisión. También fué el primero en exhibir públicamente el film de Zapruder y hacer notar el hecho de que la cabeza de Kennedy se desplaza hacia atrás y a la izquierda después del tiro a la cabeza, etc...

 

Copyright © A.M.E. 1999


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