El Asesinato de Kennedy

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La desaparición del féretro de JFK
 

    Todos nos hemos visto sorprendidos en días recientes por nuevas revelaciones sobre el asunto del destino final del féretro que transportó el cadáver de John Kennedy desde Dallas hasta el Hospital Naval de Bethesda, donde se le practicó la autopsia oficial. Se trata una vez más de revelaciones explosivas, espectaculares, inesperadas. Pocas personas podían sospechar, ni por asomo, que dicho féretro no se encontrara en el lugar en el que se suponía debía estar: los Archivos Nacionales de los EEUU en Washington.

    El hallazgo de ha producido al parecer gracias al Acta para la Libertad de Información (Freedom Of Information Act o FOIA), una ley promulgada a principios de los 80 que muchos investigadores del asesinato están usando para desclasificar documentos. Esta ley es de lenta aplicación y con una enorme burocracia, pero gracias a ella y a incansables investigadores estamos consiguiendo saber más cosas dia a dia.

    Alguien me ha preguntado si el féretro era o no importante antes de este revuelo. Si era una prueba clave para responder algún aspecto del asesinato o si por el contrario no tenía importancia ninguna. Pues bien, hace tan sólo unos dias, antes de estas noticias, habría respondido que el féretro en sí carecía de importancia.

    Pero a la luz de estas nuevas revelaciones mi punto de vista debe cambiar.

    Me explico: es bien cierto que existe (y existirá) una importante polémica sobre el intercambio de féretros entre Dallas y Bethesda. Dicha  polémica se basa en el hecho de que cuando el cuerpo de Kennedy deja Dallas lo hace en un lujoso ataud de la funeraria O'Neal, el más caro de la gama. Se trata de un enorme ataud de bronce con interior de seda considerado el No-Va-Más de los ataúdes. Varios testigos declararon en 1978 que cuando el cuerpo del Presidente llegó a Bethesda, lo hizo en un sencillo féretro de marinero de color gris como los que se utilizaban para devolver los cuerpos de los caidos en Vietnam. Estos testimonios no vieron la luz hasta 1978 debido a un documento militar que los asistentes a la autopsia se vieron obligados a firmar y que les impedía hablar de la autopsia durante 15 años so pena de corte marcial. Cuando en 1978 expiró este compromiso algunos de ellos decidieron no callar más y se presentaron ante la comisión del  congreso que había retomado la investigación (la HSCA) para contar lo que habían visto en la autopsia y que no concordaba con lo reflejado en el Informe Oficial de la Autopsia ni lo expuesto por el Informe Warren.

    ¿Que podría enseñarnos el féretro? El féretro contuvo el cuerpo de Kennedy unas cuantas horas y a pesar de que el cuerpo del Presidente fue envuelto con sábanas antes de introducirlo podrían haber quedado restos de tejido y sangre para analizar. Por ejemplo: amplias discrepancias se plantean entre las descripciones de la herida de la cabeza realizadas por los doctores que atendieron a JFK en el Hospital Parkland y las descripciones dadas en la autopsia oficial en Bethesda. Los médicos de Parkland aseguraron que la por la nuca de JFK se podía apreciar perdida de tejido del cerebelo. Algunos miembros del equipo de la autopsia en Bethesda (los mismos que declararon acerca del cambio de ataudes) declararon haber visto una gran herida que se extendía hasta la zona occipital de la cabeza, herida totalmente compatible con las vistas por los doctores de Parkland. Esta herida occipital no aparece reflejada en la autopsia oficial, ya que habría significado un disparo frontal y no habría "concordado" con la teoría del disparo desde atrás del "asesino solitario". Imaginemos que un análisis del ataud revelase restos o indicios de tejido del cerebelo... ¡habría que desmontar toda la historia y empezar de nuevo!. La discrepancia de ataudes podría indicar que entre Dallas y Bethesda el cuerpo del Presidente fue sacado del féretro de bronce probablemente para ser manipulado (por ejemplo para efectuar una manipulación de la herida de la cabeza agrandándola para asi ocultar un posible disparo frontal). El hecho de que no fuese colocado de nuevo en el originario ataud de bronce puede obedecer a que para cuando la manipulación hubo terminado el ataud de bronce se encontraba a bordo del Air Force One (vacío por supuesto) y el cuerpo de Kennedy se encontraban en algún otro lugar de los EE.UU. (probablemente a bordo de algún avión equipado con equipo quirúrgico en vuelo asimismo hacia Bethesda). Es por esto que ahora, a la luz de estas nuevas revelaciones el ataud cobra una importancia que no tenía.

   Como todos hemos sabido, el féretro de bronce fue arrojado al océano Atlántico por un avión militar por expreso deseo del entonces senador por Nueva York y hermano del difunto Presidente, Robert Kennedy. Los motivos aducidos para justificar tal actuación van desde el deseo de evitar que la especulación mórbida hiciera del ataúd un objeto de culto hasta consideraciones sobre los gustos marítimos del difunto Presidente. Las mencionadas consideraciones resultan completamente inverosímiles de entrada, puesto que como apunta Pepe Monzó en primer lugar "no se puede especular con lo que es del pueblo americano y está en los Archivos Nacionales. Por esa regla de tres, podríamos viajar a Washington y a golpe de talonario comprar el rifle presuntamente usado por Oswald para matar a Kennedy". En segundo lugar arrojar el ataúd al mar en respuesta a la idea romántica de satisfacer un deseo del difunto o a un sencillo acto simbólico relacionado con el conocido amor de John Kennedy por el mar "habría estado justificado sólo en caso de ir el cuerpo dentro del ataúd".

  El mismo relato de los hechos resulta bastante incongruente. Al parecer, el féretro fue introducido en una caja de madera la cual fue agujereada. El féretro mismo también fue agujereado y llenado con 3 bolsas de arena de 36 kg. cada una. El 18 de febrero de 1966 fue arrojado al mar desde un avión C-130 de la Fuerza Aerea norteamericana. Según John Steadman, entonces asistente del secretario de defensa que viajó en el avión, fue arrojado con dos paracaídas para amortiguar su caída. Cuanto menos resulta curioso el hecho de que queriendo desahacerse del ataúd (que incluso fue rechazado para el funeral por Robert Kennedy, dado que al mismo le faltaba un asa y tenía algunas abolladuras) se tomen tantos preparativos para hacerlo desaparecer en perfecto estado. Para arrojar un ataúd agujereado y lleno de arena al mar no es necesario meterlo en una caja de madera, y por supuesto menos necesario hacerlo aterrizar suavemente mediante unos paracaídas. Demasiadas molestias.

    Este suceso de nuevo viene a confirmar para alegría de los partidarios de la teoría de la conspiración que la destrucción/ocultación de pruebas ha sido práctica sistemática de los que se suponían interesados en esclarecer las circunstancias que rodearon al asesinato, y para muestra un botón:

    - el hundimiento en el mar de este féretro es claramente una ocultación de pruebas, y por tanto delito.

    - el cerebro del Presidente también desapareció para siempre jamás de los Archivos Nacionales.¿Ocultación de pruebas? ¿Robo?.

    - el secuestro del cadáver de Kennedy del Hospital Parkland por el Servicio Secreto, cuando la ley establecía que la autopsía habría de practicarse en Texas. ¿Secuestro? ¿Obstrucción a la justicia?

    - en la relación de pertenencias de Oswald realizada por la policía de Dallas se incluía una mini-cámara fotográfica Minox (en aquellos años la cámara usada por la CIA) que no aparece en el posterior inventario del FBI. La cámara se perdió entre la policia y el FBI. ¿Ocultación de pruebas?

    - etc, etc...

    Ante esta nueva certeza además se reabren viejos interrogantes que reaparecen cada vez que hay evidencia de la desaparición de alguna prueba del caso. ¿Qué nos encontraremos cuando por fin en el 2039 se hagan públicos todos los documentos de la investigación sellados por Johnson en 1964? Esta historia del féretro arrojado al mar nuevamente nos inclina a pensar que probablemente muchas otras pruebas hayan sido destruidas. Si Robert Kennedy que en 1966 era sólo Senador por Nueva York pudo manejarse utilizando la infraestructura militar para cometer un delito impunemente en contra de las leyes que el mismo representaba, ¿qué no habran podido hacer los que en 1965, 66, 67, 68,.......permanecían en el auténtico poder con toda la maquinaría del Estado a su servicio ( léase J. Edgar Hoover, Richard M. Helms, Lindon B. Johnson, ....)? Los manipuladores, en su afán de destruir y ocultar pruebas dan aún más argumentos para pensar que hubo una conspiración.

    En cualquier caso, se trata de una nueva pieza a encajar en el enorme puzzle que es el asesinato de Kennedy.   Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, iremos encajando una a una todas esas piezas y sin duda alguna un día veremos clara y diáfana la imagen que forman.

© A. Moreno. Dic-1999


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